Alimentación en la tercera edad.

04.03.2019

En esta etapa de la vida el organismo presenta una serie de modificaciones como la pérdida de masa muscular, la disminución de la densidad ósea y la reducción de la movilidad de las articulaciones.

En la tercera edad también se incrementan las posibilidades de sufrir enfermedades como hipertensión o diabetes, patologías estrechamente relacionadas con la alimentación.

PROTEINAS. Constituyen un 20% de la dieta. Para no pasarse de este límite es conveniente no abusar de la carne, y consumir más pescado, que se puede combinar con verduras y hortalizas. La carencia de proteínas puede alterar o empeorar el estado de salud del anciano, y originar trastornos como problemas en la piel y fatiga.

GRASAS. Deben constituir aproximadamente un 25% del aporte nutricional total. Aunque no se debe abusar de los alimentos grasos, debido a las consecuencias negativas que tienen sobre el corazón.

HIDRATOS. Se recomienda que los hidratos de carbono sean un 55% del aporte nutricional total. Preferiblemente integrales. Se encuentran en:

  1. Cereales.
  2. Frutas.
  3. Pastas (tallarines, macarrones, etcétera).
  4. Legumbres.

VITAMINAS. En los ancianos es frecuente observar unos niveles más bajos de lo normal de vitamina D, que puede deberse, en muchos casos, a una escasa exposición solar. Si esto no puede corregirse porque el anciano tiene limitada su movilidad, hay que incrementar el aporte de esta vitamina a través de la dieta. 


Publicado por Juan Francisco Pérez


Share
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar